Felipe Medina, secretario general técnico de ASEDAS, publica en Agronegocios un artículo en el que reflexiona sobre la resiliencia del supermercado y cómo unos vínculos sólidos en los distintos eslabones de la cadena son la garantía de la confianza del consumidor. Ofrecemos a continuación un resumen del artículo.
El sector de los supermercados en España se ha consolidado como la opción preferida para más del 65 por ciento de los consumidores, fundamentando su éxito en lo que se define como una «cuestión de confianza». Esta confianza no solo se basa en la proximidad, variedad y competitividad de precios, sino también en pilares como la transparencia, la honestidad y el compromiso ético de las empresas de distribución frente a la experiencia del cliente.
A pesar de las percepciones de oligopolio, la realidad del sector muestra una gran diversidad y competitividad. El comercio minorista cuenta con casi 91.000 empresas, mientras que la distribución moderna agrupa a más de 320 empresas, la mayoría de las cuales gestiona redes pequeñas de diez tiendas o menos. Este ecosistema, compuesto por negocios familiares, nacionales e internacionales, emplea a más de 477.000 personas, quienes hacen posible el «miracle» de que los productos lleguen del campo a la mesa en menos de 24 horas.
La resiliencia del sector ha quedado demostrada en situaciones críticas como la pandemia, erupciones volcánicas o tormentas, garantizando siempre el acceso a productos básicos. Sin embargo, desde el sector se reclama respeto ante acusaciones de escaladas injustificadas de precios, recordando que los márgenes empresariales raramente superan el 3 por ciento. Asimismo, se advierte sobre los riesgos de cambiar normativas laborales o medioambientales sin consenso, o de realizar una mala gestión logística, como ocurrió durante la borrasca Ingrid, que puso en riesgo el abastecimiento.
En conclusión, con 16 millones de clientes diarios, el sector de los supermercados reafirma su papel como pilar estratégico. Se hace un llamamiento a que prevalezcan la unidad y el diálogo sobre las decisiones unilaterales, reconociendo que todos los eslabones de la cadena alimentaria se necesitan mutuamente para funcionar correctamente.



