El 21 de marzo se celebró el “Día mundial de las fragancias”. Una excusa perfecta para analizar cómo el supermercado contribuye a la “cultura del bienestar” desde la estética, el cuidado personal y la higiene del hogar.

Los ciudadanos invierten cada vez más en salud e imagen y destinan una media de 221 euros anuales por persona a estos productos, que ya se consideran esenciales en la rutina diaria, según Stampa. Este dinamismo se ve impulsado especialmente por las nuevas generaciones; concretamente, los jóvenes de la Gen Z y los Millennials buscan en el cuidado personal una gratificación emocional, apuntan otros estudios.

En este escenario, el canal de gran consumo juega un papel muy importante y los supermercados y autoservicios se han convertido en uno de los puntos de referencia para el acceso a estos artículos. La facilidad de encontrar en un mismo establecimiento productos para hacer una cesta de la compra completa ha incluido tradicionalmente los segmentos de droguería (higiene del hogar) e higiene personal.

El abanico de productos disponibles va, así pues, desde la “tradición” del lineal de droguería hasta la “sofisticación” de la perfumería, pasando por algunas referencias de parafarmacia. La conveniencia -palabra muy utilizada, pero que inspira buena parte del comportamiento del consumidor- de integrar productos de bienestar en la compra habitual ha reforzado la posición de la distribución moderna como un gran aliado del consumidor para su cuidado diario.

Lo que algunos llaman el «lujo asequible» no es más que el valor que el consumidor otorga a la posibilidad de cuidarse a precios competitivos y cerca de su casa. Categorías como los cuidados capilares y faciales impulsan el interés del consumidor; pero también la higiene del hogar introduce novedades como como ambientadores para la casa y perfumadores para la ropa. Para responder a esta demanda, la distribución ha evolucionado con la creación de zonas especializadas y la mejora de la experiencia de compra, lo que permite que el bienestar personal esté disponible «a la vuelta de la esquina».

El éxito de este modelo también se fundamenta en una gestión mayorista y logística de gran eficiencia que permite llevar este bienestar al último rincón de la geografía en España. Esta capacidad operativa se apoya en estructuras de gestión profesionalizada que garantizan un surtido diverso, competitivo y adaptado a las necesidades del consumidor. De cara al futuro, la omnicanalidad redefine el sector. El Observatorio de Comercio Electrónico de Alimentación de ASEDAS señala a las categorías de higiene personal y droguería y limpieza como las más buscadas en el canal online, por un 42 y 39 por ciento de los consumidores, respectivamente.

En definitiva, las secciones de higiene personal y del hogar demuestran, una vez más, que la proximidad es muy importante para que el bienestar en su sentido más amplio forme parte del día a día de todos.