Ignacio García Magarzo, director general de ASEDAS, analiza en el Anuario de la Innovación de Food Retail la transformación de la distribución alimentaria bajo el concepto de “inteligencia operativa”.

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El punto de partida de su reflexión es la máxima de que “el consumidor vota con los pies”, lo que obliga a las empresas de supermercados a una escucha constante para ofrecer una cesta de la compra completa, variada y competitiva que satisfaga necesidades muy diversas.

En un mercado altamente saturado, con más de 27.000 empresas y una oferta de 800.000 productos de gran consumo, la labor del distribuidor es crítica para seleccionar esta variedad en lineales limitados. El artículo subraya que, aunque factores emocionales influyen en momentos puntuales, los motivos fundamentales para empujan al consumidor son la proximidad, la conveniencia y la relación calidad-precio.

Para adaptarse a esta demanda, el sector busca una innovación basada en la eficiencia y en la digitalización. Esta “innovación oculta” se centra en la transformación de los procesos internos y logísticos, permitiendo optimizar el diálogo entre los eslabones de la cadena, abaratar costes energéticos y adaptar los servicios a las demandas sociales. Cualquier modernización carece de sentido si no mantiene un enfoque total hacia el cliente.

Finalmente, el texto pone en valor el compromiso social del modelo de proximidad español, que garantiza el acceso a una alimentación saludable a menos de 15 minutos del hogar, apoya los productos locales y fomenta la cohesión en zonas rurales. De cara al futuro, el reto será calibrar el impacto de la inteligencia artificial como herramienta para profundizar en el conocimiento del consumidor y en el desarrollo de nuevos procesos operativos.