El Informe de Consumo Alimentario en España 2025 confirma la consolidación del supermercado como el epicentro de la compra de alimentación, con una cuota de mercado del 68,2 por ciento. Este liderazgo, que crece un 2,4 por ciento respecto al ejercicio anterior, se fundamenta en valores esenciales para el consumidor: la proximidad, la practicidad y la variedad del surtido. La tendencia refleja que los consumidores acuden ahora a la tienda con mayor frecuencia —unas 233 veces al año, lo que supone más de cuatro visitas semanales— con compras de menor volumen por acto. Este modelo de cestas pequeñas y frecuentes responde a una estructura de hogares más maduros y urbanos que buscan optimizar su presupuesto y tiempo sin renunciar a la calidad.
En cuanto a los hábitos de consumo, el hogar se mantiene como el escenario principal para el consumo de alimentación, ya que el 95,6 por ciento de los españoles come o cena habitualmente en casa. La sociedad española se mantiene fiel a la dieta mediterránea, destacando un incremento en la presencia de legumbres y frutas frescas en las mesas. Otro dato revelador es el auge de los platos preparados, cuyo consumo se ha triplicado en las últimas dos décadas; destaca que estas opciones, centradas en la oferta de platos preparados a temperatura ambiente, son cada vez más naturales y frescas y, además, conviven en armonía con los productos frescos, que siguen siendo el pilar fundamental de nuestra gastronomía.
La evolución social también se refleja en la cocina, donde el tiempo de preparación se ha reducido a unos 25 minutos de media, favoreciendo el auge del plato único. Los métodos de cocinado saludables, como la plancha, el vapor o el consumo en frío, dominan el panorama culinario, mientras que nuevas tecnologías como la freidora de aire ya igualan al microondas en ocasiones de uso. Por otro lado, el desayuno cobra un renovado protagonismo: el 93,5% de los ciudadanos lo realiza en casa y la opción salada —con aceite, tomate o aguacate— ya representa una cuarta parte de las preferencias. En definitiva, los datos dibujan a un consumidor que equilibra la tradición y la salud con las demandas de una vida activa que exige soluciones dinámicas y eficientes… a la vuelta de la esquina.





